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Hace unos días me encontré en Internet la revista
Escaparate de
Sevilla, y en el número correspondiente al mes de junio del año 2007
una entrevista a la Duquesa de Medina Sidonia.
Al verla me pareció sumamente interesante y le escribí un correo a su
director, Mario Niebla del Toro y Carrión, donde le pedía autorización
para reproducirla en esta página. Aunque Mario no tardó mucho
tiempo en contestar autorizando, sin ningún problema la reproducción de
la misma, el trabajo y las obligaciones no me permitieron hacerlo en su
momento.
Ahora, una vez fallecida Luisa Isabel Álvarez de Toledo creo que ya
sería imperdonable no reproducir esta entrevista a modo de pequeño
homenaje.
Antonio Barba
Su inteligencia tan poco común impresiona tanto o más
como sus Grandezas familiares. Desde su residencia principal, el
Palacio de Medina-Sidonia, ubicado en la Plaza de los Condes de
Niebla, divisa toda la villa de Sanlúcar de Barrameda, el Señoría
familiar, construcción palaciega en la que vive arropada por la Iglesia
de Nuestra Señora de la O y cercana a la residencia sanluqueña de los
Duques de Montpensier del siglo XIX.
Siempre ha huido de la ostentosidad y de la pompa que sus vínculos de
sangre le legaban. Sencilla y discreta, la Duquesa de Medina-Sidonia,
Marquesa de los Vélez, Condesa de Niebla o Marquesa de
Villafranca del Bierzo, entre otros títulos con Grandezas, es la
actual jefa de la Casa de Medina Sidonia, la Casa Ducal más importante
de España por ostentar el primer ducado hereditario que se
concedió (1445), y de otras muchas Casas como la de Montalto de Aragón.
En su palacio custodia el archivo privado más importante de Europa.
Atípica, por haber sido miembro del PSOE a raíz de su lucha
antifranquista, a pesar de ser una aristócrata con más de quince títulos
nobiliarios. Polémica historiadora, con casi una treintena de libros
publicados, es conocida popularmente como “la duquesa roja” desde
que fue encarcelada en Alcalá de Henares en los años sesenta por
su lucha contra el Régimen de Franco. Actualmente está volcada en la
presidencia de la Fundación que gestiona la mayor parte del patrimonio
de la Casa Medina Sidonia, en la investigación histórica y en la
literatura. Por timbre mantiene una campana para avisar al servicio de
Palacio que ha llegado visita al gran portalón de madera maciza. Tres
plantas subimos el equipo desplazado de
Escaparate de
Sevilla hasta llegar al discreto despacho de la tercera planta de
esa majestuosa construcción de estilo renacentista donde nos esperaba
Doña Luisa Isabel recién condecorada con la Medalla de Oro al Mérito en
las Bellas Artes 2007. Entrevistar a la Duquesa de Medina Sidonia
no es una entrevista a una Grande de España, es una entrevista a la
Cultura viva.
En su palacio custodia el archivo privado más importante de Europa que
recoge un gran testimonio de ocho siglos de nuestra Historia, ¿Con qué
joya documental se quedaría? ¿Cuál le ha impresionado más?
Duquesa de Medina-Sidonia. No hay documentos milagros, hay series
milagros.
Un gran fondo medieval, pero también del siglo XIX. En documentación no
se puede quedar con uno para un historiador.
M.N-T. Señora Duquesa, ¿Qué ha significado
para usted la Cultura a lo largo de su vida?
D.M-S. Mire, una persona que no sabe absolutamente nada y sin
documentación hace suyas las estupideces y consignas de los demás. En
cambio, el que tiene espíritu de apertura y crítico no se deja
manipular. Una persona que se culturiza conoce la concatenación
causa-efecto y eso permite pararlo, remediarlo o aguantarlo. Una persona
que conoce es más libre.
M.N-T. ¿Cómo ha recibido la Medalla de Oro al Mérito en las
Bellas Artes 2007?
D.M-S. Lo he recibido porque me lo daba quien me lo daba y, como
están haciendo un esfuerzo por remediar errores pasados, merece todo mi
apoyo este Gobierno, si no cambia.
M.N-T. ¿Puede decirse que es un reconocimiento a una vida
dedicada a “hacer bien los deberes”?
D.M-S. Por cumplir, qué quiere que le diga, no se deben dar
medallas. A lo largo de la Historia se han dado lacitos por tonterías.
Por cumplir no se deben dar medallas, sino por servir de ejemplos. Por
eso no se deben dar a personas indignas o no merecedoras.
Si se premia a gente que no da en el clavo, como se hace, se crea una
sociedad enferma.
M.N-T. ¿Qué significa para usted ser la heredera de la Casa Ducal
más importante de España con el primer ducado hereditario que se
concedió?
D.M-S. Lo mismo que haber nacido con el pelo castaño (sonríe).
M.N-T. Usted ha podido sumergirse a través de sus archivos
familiares en la evolución del español durante más de ochocientos años,
¿cuándo ha vivido nuestra historia común su máximo esplendor?
D.M-S. Las historias no tienen grandes cosas. El reinado en el
que había más esperanza fue el de Fernando VI, donde surgen los grandes
proyectos de la Ilustración que aun no se han estudiado. Si se hubiesen
culminado sus proyectos hubiese sido España de otra manera.
No sé por qué Carlos III ha pasado a la Historia como el Rey de la
Ilustración cuando prohibió los profesores de gramática en los pueblos.
En cambio, Fernando VI no era muy inteligente, pero se rodeó muy bien de
los grandes y los dejó hacer y expresarse, que en nuestro país no es
poco.
M.N-T. ¿Con qué época se quedaría?
D.M-S. He nacido en esta y en la mía, no hay elección.
M.N-T. ¿Es cierto que la Mujer siempre ha estado ajena a lo
contemporáneo o hay algo de mito en ello y existían mujeres que han
tomado parte de su tiempo histórico?
D.M-S. A lo contemporáneo no estamos ajenos nadie, porque estamos
aquí. Los primeros telares que hay en Sanlúcar en el siglo XVI son de
una señora, Isabel Losarte, de origen flamenco, a la que se le ocurre
montar una fábrica. La mayor importadora de madera de abedul era una
mujer zapatera. Había otra que importaba cobre y hierro para los
arcabuces. Y otras estaban en su casa cosiendo.
Tengo en mi página una mujer cuyo marido se había dedicado a sus labores
porque ella era polvorista, estaba a sueldo de los Reyes Católicos.
La mujer, como el hombre, ha hecho en función de sus habilidades. Tengo
constancia documental de mujeres de todas las clases. Hoy en día tenemos
jóvenes que no saben leer, ni escribir, ni hablar, y eso ha pasado
siempre, con mujeres y hombres.
El concepto de mujer objeto surge en el XIX. Más mujeres objetos hay hoy
y nada más hay que ver la publicidad.
Las mujeres ministras de Francia son todas guapas y eso es muy
sospechoso...
M.N-T. Se le ha denominado desde tiempos del Franquismo “la
duquesa roja”, ¿qué hay de cierto en ello?
D.M-S. Si se llama rojo al materialismo dialéctico, pues sí, es
mi manera de ver la vida, de trabajar y de ser. Por otra cosa, de
ortodoxias ninguna.
M.N-T. ¿Cómo era en su juventud?
D.M-S. Joven. Me casé y a los veintidós años tenía tres hijos,
así que mire usted en lo que estaba ocupada. Las tareas domésticas las
hacía porque tenía que hacerlas, pero no me han gustado jamás.
M.N-T. ¿Qué le gustaba?
D.M-S. Estudiar, que lo hacía en casa, leer muchísimo, desde los
cuatro o cinco años, lo que caía, cosas de mi edad, y montar a caballo
hasta que me casé. Competí en unos concursos hípicos durante unos tres
años.
M.N-T. ¿Qué conserva y que no conserva de la Duquesa de Medina
Sidonia que se presentó en sociedad con dieciocho años en Estoril junto
a la Infanta Doña Pilar hasta nuestros días?
D.M-S. Una pieza de cerámica que conservaban mis abuelos en
Portugal (sonríe). Yo no me presenté, me presentaron, me dijeron un buen
día “te tienes que vestir de largo con la Infanta Pilar” y nada, no
había discusiones, lo hice.
M.N-T. ¿Se siente orgullosa de la estirpe nobiliaria a la que
pertenece?
D.M-S. No he elegido mi nacimiento y no tengo por qué sentirme
orgullosa de donde he nacido.
M.N-T. ¿Qué cree que le debe agradecer a sus antepasados y qué le
reprocharía?
D.M-S. Reprocharles es muy tarde porque no se enterarían. No crea
que es un regalo muy agradable cuidar de este palacio con una parte
almorávide y este archivo, no para mí. Si lo hago no es por mi provecho,
sino por la sociedad, estamos en ese puerto.
Para mí son personajes históricos sin más.
M.N-T. ¿Cómo fue su experiencia en la cárcel?
D.M-S. Pues muy interesante. No tenía todo el mundo como yo la
oportunidad de estar entre los grandes delincuentes… pero me enseñó
mucho aquella experiencia.
M.N-T. ¿Cómo qué?
D.M-S. Como robar carteras, aunque nunca lo llevé a la práctica
(sonríe).
También aprendí de mucha buena gente que estaba allí por robar porque no
tenían nada que comer.
M.N-T. ¿Cómo es un día cotidiano para la Marquesa de los Vélez?
D.M-S. Me levanto relativamente temprano y me meto en mi despacho
para trabajar hasta la hora de comer.
Luego como y bajo porque me llaman para tomar algo aunque nunca tomo
nada. Después escribo y paro para cenar. Más tarde vuelvo a trabajar
hasta que tengo sueño. Ahora trabajo en un libro de economía y a su vez
estoy con una investigación, porque tengo por costumbre hacer siempre
dos cosas a la vez. Pero mi tarea no tiene gran mérito, porque todo lo
dicen los documentos, yo solo hago labor de pluma. El nombre del próximo
libro aun no lo tengo decidido porque es a fin de cuentas lo que menos
me importa, suelo darle nombre una vez terminado.
M.N-T. ¿Colón descubrió América?
D.M-S. Según los documentos no.
Hay documentos que señalan que ya los Fenicios iban a América, porque ir
hasta allí es lo más sencillo. El Hombre navega desde el siete mil antes
de Cristo y a vela desde al menos el cuatro mil antes de Cristo…Los
documentos lo dejan claro, si los historiadores no quieren verlo es
problema de ellos.
Quién puede negar que no fueran los americanos los que vinieron antes.
El pensar que Colón descubrió América es bonito, pero también mi madre
cuando leía cuentos de hadas me decía que no existían y para que no me
confundiese y para mí eran una preciosidad.
Texto: Mario Niebla del Toro.
Fotos: Ignacio Galo. Sanlúcar Bda. |
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