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Fernando Guillamas Galiano |
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Historia de Sanlúcar de Barrameda -- 1858 |
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El convento de San Jerónimo |
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Es tradición que la memorable Orden de los Caballeros Templarios que acompañaron al Rey San Fernando a la conquista de Sevilla (donde tuvieron después convento), asistieron también a su hijo d. Alonso el Sabio en la que hizo de Jerez y lugares de su territorio. Cuando D. Alonso Pérez de Guzmán adquirió el Castillo de Sollucar con todos sus términos y jurisdicción el año de 1297, estaba ya fundada esta ermita y en posesión de ella y de su hospicio los Caballeros Templarios de Sevilla, que la gozaron hasta el año de 1312 que fue extinguida su militar religión en toda la cristiandad, con cuyo motivo todos los Príncipes de Europa se apoderaron de los grandes bienes y riquezas que en todos ellos poseía esta opulenta y formidable religión. En aquel año poseía ya a Sanlúcar don Juan de Guzmán, su segundo señor, que a imitación de los demás se apoderó del hospicio y territorio de Barrameda hasta la orilla del río, donde había a la sazón población formal, y la hubo muchos años después. Ya hemos visto que la Iglesia grande que tuvieron estos religiosos fue obra del magnífico duque II D. Enrique, labrada sobre el sito que ocupaba la antigua ermita de Ntra. Sra. de Barrameda, y por los vestigios de algunas portadas que han quedado se conoce fue de arquitectura mosaica de mucho pulimento. Sobre su suelo están labradas las nuevas hospederías y parte de la más reciente Iglesia que les sirve hoy, habiéndose construido esta por los religiosos en lo que antes fue sacristía antigua, y sala capitular, la cual siendo bastante para la corta comunidad, que nunca ha excedido de veinte monjes, continúan sirviéndose de ella desde fines del siglo pasado, y en fines del mismo el Sr. D. Juan Félix de Arjona, canónigo doctoral de la Santa Iglesia de Cádiz, en obsequio de su sobrino Fr. Nicolás de Arjona, a la sazón prior de este monasterio, ha gastado cuantiosas sumas en ampliar este templo, arrearlo, labrar camerín a la Virgen, y las hospederías nuevas con bastante capacidad, donde sin comunicación con la clausura pueden estar con desahogo las familias que quieren visitar despacio aquel santuario y gozar las amenidades de sus vistas: cuyas fábricas se acabaron el año de 1754, celebrándose la traslación de Ntra. Sra. a su nuevo camerín con tres solemnísimas fiestas en los últimos de septiembre de aquel año por conprenderse también en ellos la propia de San Gerónimo. Más con todas estas ampliaciones no tiene en si la Iglesia cosa digna de describirse; respira en todo la pobreza actual de la comunidad, que apenas llegaban a doce individuos, que se empleaban no obstante en celebrar Divinos Oficios con el decoro y decencia que lo acostumbraba en lo general su religión. Ha logrado insignes hijos en virtud y literatura, siendo de la primera clase uno de los más singulares el V.P. y Sr. Felipe de la Caridad, en el siglo D. Felipe de Guzmán, hijo segundo de los Sres. Duques D. Alonso VII y Dª Ana de Silva y Mendoza, que habiendo casado con la Señora Doña Antonia Portocarrero, segunda Marquesa propietaria de Alcalá de la Alameda, por julio de 1597 y disuéltose este matrimonio, renunció generalmente al mundo y a la encomienda de Abanilla que gozaba en al Orden de Calatrava, y se entró en dicho monasterio, donde profesó en 22 de mayo de 1611, viviendo en él en la mayor observancia, y lleno de virtudes murió en él santamente en 12 de junio de 1618 con ocho años de hábito religioso y a los 36 de su edad, habiendo nacido en esta ciudad y bautizándose en 21 de septiembre de 1582. Su cuerpo yace sepultado en un mausoleo de piedra blanca al lado siniestro del altar mayor de la Iglesia moderna a donde fue trasladado de la antigua. Con los nombres de Santa Maria y hoy de San Gerónimo, ha conservado siempre el apellido de Barrameda, participado por el Puerto de Bonanza a la ciudad moderna de Sanlúcar, y antes a la ermita de Santa María de Barrameda, a quien se le agregó el monasterio que lo adoptó y lo conserva. La antigua Imagen que tuvo este título fue como decimos en otro paraje la Patrona de este pueblo, y a quien recurría con fiestas, rogativas, etc., en sus más urgentes necesidades; pero dudamos mucho que la Imagen que hoy subsiste (de cuerpo de candelero para vestir) con solo el rostro y manos de talla naturales, sea la que veneró Sanlúcar, ahora cinco siglos, traida a ella por los Caballeros Templarios; por tanto ignoramos que paradero haya tenido la primitiva efigie de Ntra. Sra. de Barrameda. Este convento extramuros y a un cuarto de legua de Sanlúcar, está ruinoso, y vendido a un particular de la misma ciudad. |
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