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Las monjas dominicas de Madre de
Dios llegan a la villa de Sanlúcar de Barrameda
el año 1480. Estas monjas fueron traídas a
nuestra ciudad por el segundo duque de Medina
Sidonia, don Enrique de Guzmán, y su esposa
doña Leonor de Ribera y Mendoza.
Doña Leonor de Ribera y Mendoza compró a Ruy
García e Isabel García unas casas para que se
instalaran las monjas. El 18 de marzo de 1480 se
eleva a escritura ante el escribano público
Diego de Almonte. Las religiosas que se
instalaron en el beaterio de Sanlúcar eran unas
monjas de un convento llegadas de Sevilla.
Fue el tercer duque de Medina Sidonia, don Juan
de Guzmán, el que elevaría en 1506 esta
comunidad a la categoría de convento, dándosele
el nombre de Santa María de la Encarnación,
aunque siempre se le conocería por el nombre de
Madre de Dios.
Doña Leonor Manrique de Sotomayor, condesa de
Niebla ingresó en el convento de Madre de Dios.
Una hija del conquistador Hernán Cortes, María
Cortes Zúñiga, profesó e incluso llegó a ser
priora del convento sanluqueño de las dominicas
de Madre de Dios.
Cuenta la historia que unos pescadores hallaron
entre sus redes una talla medieval de la virgen
con el niño, que dejaron en el torno del
convento de Madre de Dios. Talla que fue vendida
en tiempos de escasez de la comunidad. Esta
virgen se denominaba de la Piña y hoy no se
tiene constancia de donde se encuentra.
Cada 24 de enero sale en procesión del convento
de Madre de Dios el cuadro de Ntra. Sra. del
Sudor. Este cuadro es una antigua advocación de
Ntra. Sra. de los Afligidos.
El convento de Madre de Dios fue uno de los más
importantes y rico de la villa. Según el
historiador Agustín de Horozco, en el año 1560
en el convento de Madre de Dios había casi
sesenta monjas. |
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